El aprendizaje cooperativo es un termino usado que hace referencia a un grupo de procedimientos de enseñanza que parten de la organización de la clase, donde los alumnos trabajan continuamente de forma coordinada para solucionar tareas académicas.
¿En que se fundamenta?
En valorar el potencial educativo de las relaciones interpersonales existentes en cualquier grupo.
En considerar los valores de socialización e integración como eficazmente educativos.
En el aprendizaje por desequilibración.
En la teoría del conflicto sociocognitivo.
En el incremento del rendimiento académico.
¿En qué se distingue del trabajo en grupo clásico?
En valorar el potencial educativo de las relaciones interpersonales existentes en cualquier grupo.
En considerar los valores de socialización e integración como eficazmente educativos.
En el aprendizaje por desequilibración.
En la teoría del conflicto sociocognitivo.
En el incremento del rendimiento académico.
Funciones básicas para la cooperación
Ponerse de acuerdo sobre lo que hay que realizar.
Decidir como se hace y qué va a hacer cada cual.
Realizar los correspondientes trabajos o pruebas individuales.
Discutir las características de lo que realiza o ha realizado cada cual, en función de criterios preestablecidos, bien por el profesor, bien por el propio grupo.
Considerar cómo se complementa el trabajo; escoger, de entre las pruebas o trabajos individuales realizados, aquél que se adopta en común, o bien ejecutar individualmente cada una de las partes de un todo colectivo.
Valoración en grupo de los resultados, en función de los criterios establecidos con anterioridad
Estimados docentes: Replantear los roles en la interacción docente-estudiante es una de las tareas en progreso de la nueva educación. Con los aportes de las ciencias psicológicas, neurocientíficas y sociales, la pedagogía está comprendiendo, poco a poco por cierto, que el escenario tradicional del profesor que habla e imparte conocimientos fijos y el alumno que absorbe sin cuestionar ni participar es ya un asunto del pasado.Pero ¿cuál es el presente y el futuro de esa relación?
En el medio, se han hecho intentos por horizontalizar la relación en el aula, de forma similar a la horizontalidad que se promueve desde hace un tiempo ya, entre padres e hijos. Sin embargo, los resultados adversos que esto ha traído en las relaciones familiares –sobreprotección, complicidad inadecuada y hasta dominio de hijos a padres- nos hace pensar que la relación docente-estudiante no debe caer en ello, conservando la noción de jerarquía pero sin caer en la nociva verticalidad que limita las posibilidades de que los niños y adolescentes expresen sus pensamientos y emociones en clase.
Por ello es necesario reflexionar y analizar las nuevas tendencias en las ciencias pedagógicas, considerando que no se tratan de productos terminados sino que deben ser enriquecidos constantemente con aquellas experiencias que demuestren ser útiles para el avance del proceso enseñanza-aprendizaje, manteniendo los principios básicos de orientación y respeto de unos a otros.
¿Qué esperan los buenos profesores de sus alumnos?
Los mejores profesores esperan siempre "más" de sus alumnos.Sin embargo, algunos profesores agobian a sus estudiantes con una cantidad exagerada de trabajo y no son tan exitosos, resultando con bajas notas y tal vez menos aprendizaje.
Lo que hace excepcional la docencia son las actitudes y tendencias que sirven de base para que un buen hacer docente: buscando y apreciando el valor individual de cada estudiante, teniendo fe en la capacidad de los estudiantes para conseguir lo que se proponen, haciendo sentir bien a los alumnos consigo mismo y con sus capacidades, llevando a cabo cambios profundos en los hábitos de pensamiento, costumbres emocionales, y capacidades para seguir creciendo.
¿Qué esperan los alumnos de sus profesores?
Esperan que un profesor de clases interesantes, entretenidas.
Que sea un buen docente, que sepa enseñar y que tenga sentido del humor.
Les gustaría hablar por ellos y no que los hagan repetir lo que los docentes quieren escuchar.
Saben que para aprender no siempre se sigue el camino más fácil.
Prefieren aquella materia trabajada con afecto y pasión.
Estimados docentes: En nuestro oficio como docentes, orientadores de la formación integral de futuros ciudadanos, tenemos la responsabilidad de sentar bases para una perspectiva adecuada de cuáles son las prioridades que los individuos deben tener para garantizar una vida armónica, solidaria y justa, tal y como demandan las necesidades y problemas por los que atraviesa no solo el país sino el mundo, en cuestiones básicas como la honestidad, el respeto a la ley, la tolerancia la diferencia, el cuidado del medio ambiente, etc.
Por ello cabe el cuestionamiento que realiza el conferencista Víctor Küppers, en el que pone un tema controvertido sobre la mesa: “Hay un culto excesivo a la inteligencia. A ver, es importante, un tonto motivado es un peligro. Pero la inteligencia sin bondad conduce a un mundo inmoral, falto de ética y perverso, donde solo importan los beneficios”. ¿Les suena familiar? A nosotros sí. Y mucho.
La psicología positiva, que es parte del predicamento de Küppers y de muchos otros especialistas, nos conduce a descubrir que, por encima de las ansias materiales que determinan el mundo moderno, son los afectos y las buenas actitudes las que garantizan un estado de felicidad más sólido. Eso no significa que todo el tiempo estaremos felices pero al desarrollarse como personas en paz con su conciencia, podrán disfrutar más de la vida y de sus relaciones con otras personas.
¿Podremos aplicar los principios de la psicología positiva en la educación para que, en el futuro, ese culto a la inteligencia dé paso a generaciones más sensibles y reconectadas con los valores sociales humanistas que hoy parecen dejados de lado por las ambiciones y necesidades que inventan la publicidad y que, muchas veces, son la raíz de acciones que buscan conseguir toda su satisfacción a costa de la legalidad?
Algunos de los descubrimientos más interesantes de la psicología positiva son los siguientes:
El modo como una persona responde cuando su pareja comparte con ella una buena noticia, está relacionado con el compromiso en la relación, el amor y la satisfacción con la relación y es más importante que el modo en que responden ante las malas noticias.
Ser feliz hace que se produzcan más cosas buenas en la vida de una persona, porque la felicidad hace que las personas obtengan resultados más positivos en todas las áreas de su vida y tengan también relaciones más satisfactorias. La felicidad trae más felicidad.
El trabajo que una persona realiza es una fuente de sentido y propósito en la vida, siempre y cuando estés haciendo un trabajo que te guste y te haga sentir bien.
El dinero no hará que seas mucho más feliz, a no ser que te lo gastes en los demás.El mejor día de tu vida es aquel en que te sientes competente, autónomo y conectado a otros.
Las actividades que te hacen feliz en pequeñas dosis (comer, ir de compras, divertirte sin límites) no hacen que te sientas más feliz a largo plazo o a nivel general, sino tan solo durante el momento en que dura esa experiencia. La verdadera felicidad se obtiene de las llamadas experiencias óptimas.
Mostrar gratitud (dándonos cuenta y apreciando las cosas buenas que tenemos en la vida) mejora el bienestar, la satisfacción personal y la felicidad, aumenta la autoestima, incrementa la conducta ética y ayuda a afrontar el estrés, los traumas y la adversidad.
Observar a otras personas hacer buenas acciones produce un estado llamado elevación, que te lleva a querer hacer cosas buenas a ti también.Cuantas más emociones positivas experimentes, más tiempo vivirás y mejor.
El modelo de trabajo colaborativo es una excelente guía para generar proyectos de trabajo grupales, relacionados con la creatividad y el uso de las tic .
Creatividad más tic
En la actualidad, con la disponibilidad de software libre de calidad comercial y toda la información que brinda internet, cualquier usuario con inquietudes artísticas puede obtener resultados profesionales, a partir de su talento y esfuerzo. A modo de ejemplo, utilizando una máquina de prestaciones estándar y software libre es posible producir música, editar y trabajar sobre video, diseñar y producir revistas, libros o material gráfico en general, o crear archivos en formato multimedia. Lo único que hay que sumarle es la creatividad y el trabajo. Y es mejor si estos aportes los realizan distintas personas con diferentes habilidades, sensibilidades, saberes y recursos. La combinación del trabajo colaborativo y la aplicación de tecnología también les puede permitir a los integrantes del grupo pensar en hacer económicamente redituable su proyecto de trabajo. El caso de Farsa Producciones es un claro ejemplo de cómo puede crecer un proyecto.
Es necesaria la planificación
Planificar es el primer paso que hay que dar cuando querés desarrollar un proyecto. Podés ser muy talentoso, tener entusiasmo y ganas de trabajar, pero sin metas ni estrategias claras, no se llega muy lejos.
¿Qué es indispensable para la aplicación? Como vimos antes, en los modelos de aprendizaje colaborativo que se ponen en práctica en la escuela, la aplicación de los proyectos está mediada por el docente. Sin embargo, en el modelo de trabajo colaborativo, los integrantes deben remitirse al grupo para evaluar y ejercer su responsabilidad para producir. Por este motivo, son relevantes el compromiso de cada uno con el proyecto, el desarrollo de la capacidad técnica para llevar a cabo las tareas, el grado de perfeccionamiento posibilitado por la práctica y el disfrute del ejercicio creativo.
Cómo se evalúa el proyecto colaborativo La única instancia de evaluación es el grupo. El éxito de un proyecto tiene grados y hay dos dimensiones para medirlo; en relación con las metas fijadas y con las expectativas de los integrantes. El proyecto puede no haber funcionado comercialmente, pero puede haber contribuido a mejorar la capacidad técnica de los miembros del grupo. O puede haberlos puesto en contacto con el medio en el que se quieren desempeñar.
El correo electrónico abre nuevas formas de comunicación entre alumnos y docentes, no solo dentro del ámbito de la propia comunidad escolar, sino también ampliando sus fronteras hacia otras comunidades dispersas geográficamente.
Proyectos colaborativos
Los proyectos colaborativos son espacios virtuales en los que docentes y estudiantes de diferentes escuelas comparten proyectos, ideas y opiniones en áreas diversas, como literatura, ciencias sociales, matemáticas e idiomas, cuidado del medio ambiente o educación para la salud. A través del intercambio de experiencias mediante el correo electrónico, es posible lograr interesantes formas de interacción para alcanzar un objetivo, que puede ser el abordaje de un tema específico, el conocimiento de otras culturas, el refuerzo de la expresión escrita o el aprendizaje de otro idioma. Si tenemos la oportunidad de conectarnos con docentes y alumnos de otras escuelas, podemos propiciar este encuentro virtual de manera directa; pero también podemos explorar otras opciones a escala global. A modo de ejemplo sugerimos:
• Kidlink (www.kidlink.org): es una organización sin fines de lucro dirigida a jóvenes de hasta 15 años a los que se busca implicar en un diálogo global. Este trabajo es apoyado por 86 listas públicas de correo para la comunicación en 19 idiomas, una red privada para el diálogo interactivo (chat), un sitio para una exposición de arte en línea, y el aporte de voluntarios de diferentes partes del mundo.
• ePals (www.epals.com): es una comunidad virtual de aulas de todo el mundo, que conecta a personas de 191 países y culturas, para aprender colaborativamente y formar amistades. Participan estudiantes y profesores en versiones en siete idiomas (alemán, árabe, español, francés, inglés, japonés y portugués), con un original sistema de traducción que facilita el intercambio de mensajes.
• RedIris (www.rediris.es/list): es una red académica y de investigación española que proporciona servicios avanzados de comunicaciones a la comunidad científi ca y universitaria. Cuenta con más de 400 instituciones afiliadas, principalmente, universidades y centros públicos de investigación.
Este post ha sido publicado previamente por Formador TI.
Uno de los aspectos fundamentales que un docente debe manejar en la práctica diaria es el diseño de secuencias didácticas que favorezcan el aprendizaje de los alumnos. Esta parte del quehacer docente requiere que se tomen en consideración tres elementos esenciales: las características de los alumnos, el contexto en el cuál se desarrolla la práctica y el plan de estudios vigente.
Entrando en materia, es importante que definamos lo que es una secuencia didáctica, Laura Frade la define así: “Es la serie de actividades que, articuladas entre sí en una situación didáctica, desarrollan la competencia del estudiante. Se caracterizan porque tienen un principio y un fin, son antecedentes con consecuentes” (Frade 2008).
Por su parte Sergio Tobón la señala como un “…conjunto articulado de actividades de aprendizaje y evaluación que con la mediación de un docente, buscan el logro de determinadas metas educativas, considerando una serie de recursos”. (Tobón, et. al. 2010).
Podemos apreciar que ambos autores coinciden en la articulación de las actividades como un eje fundamental de una secuencia didáctica, así como en la finalidad, la cual puede girar en torno al desarrollo de competencias y en la persecución de diversas metas educativas.
Estructura de una secuencia didáctica
La elaboración de una secuencia didáctica debe concebirse como un proceso de planeación dinámica, donde todos los factores de la planeación se afectan entre sí. Su punto de inicio es la selección de un contenido del plan de estudios con el que se esté trabajando y la determinación de una intención de aprendizaje de ese contenido, ya sea ésta intención expresada en términos de objetivos, finalidades o propósitos.
La secuencia didáctica puede dividirse en fases, cada una de las cuales cumple funciones distintas en el proceso de enseñanza-aprendizaje y, por consiguiente, tiene características diferentes. Son diversos los autores que comparten esta idea de proceso y de fases. Éstas son cíclicas ya que una vez preparado, impartido y evaluado un curso, una unidad didáctica o una clase, se planifica otra nueva que debe tener en cuenta el que se ha terminado.
Las fases o momentos de una secuencia didáctica son, como todos sabemos, inicio, desarrollo y cierre. Aquí te mostramos una tabla con los momentos, finalidades y la evaluación en una secuencia didáctica, la cuál te servirá como estructura guía para diseñar una propia:
Estructura de una secuencia didáctica
Finalidades en la fase de inicio: Aquí se busca centrar a los alumnos en el tema, esto puede ser mediante alguna técnica de animación. Posteriormente, es importante darle a conocer a los alumnos el propósito del curso, proyecto, clase o lección. Otras finalidades del momento de inicio son el motivar a los estudiantes, dar a conocer los criterios de evaluación y, algo de suma importancia, dar una visión preliminar del tema para así rescatar los conocimientos previos que tienen de éste.
Finalidades en la fase de desarrollo: En esta fase los alumnos procesan la información, esto puede ser mediante material que hayan investigado o que haya sido provisto por el docente. De igual manera el docente pone en juego estrategias de enseñanza y promueve en los alumnos estrategias de aprendizaje (en entradas anteriores de este blog puedes saber más sobre las estrategias de enseñanza y aprendizaje ). Otras finalidades son el focalizar la atención y practicar ejercicios relacionados con el tema o contenido.
Finalidades en la fase de cierre: Revisar y resumir el tema o lección; transferir el aprendizaje, es decir relacionar los nuevos contenidos con las experiencias y conocimientos que tiene almacenados previamente en la memoria. Otras finalidades de ésta fase son demostrar lo aprendido así como realizar una retroalimentación para identificar avances y áreas de oportunidad.
Es oportuno señalar que la evaluación se realiza en los tres momentos o fases de una secuencia didáctica, ya que ésta debe ser permanente, para así poder recolectar información que nos permita realizar los ajustes pertinentes y dar un acompañamiento oportuno a los estudiantes.
En el inicio la evaluación es diagnóstica ya que nos permite conocer en qué grado se domina determinado aprendizaje antes de iniciar el trabajo con él.
En el desarrollo es formativa ya que nos orienta, a partir de los avances y las dificultades de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje, sobre las decisiones que debemos tomar y los ajustes necesarios que debemos realizar con el fin de alcanzar las metas de aprendizaje.
En el cierre es final o sumativa: Si es final se busca valorar la información recabada durante el inicio y en el desarrollo del proceso, para vincularla con la que arrojan los resultados del cierre, con el propósito de identificar en qué medida se cumplieron las metas establecidas al inicio. Y si es sumativa es para signar un valor numérico o alfanúmerico (calificación).
Recuerda tomar siempre en consideración para el diseño de las actividades de tu secuencia didáctica lo siguiente:
-Tener en cuenta el enfoque de la asignatura o materia, así como los principios pedagógicos del Plan de Estudios con el que estés trabajando
-Incorporar de materiales, gustos y costumbres del contexto.
-Plantear situaciones de la vida cotidiana de los alumnos mediante juegos, casos, experimentos, problemas, visitas a diversos lugares.
-Promover el trabajo colaborativo
-Incorporar ambientes propicios para el aprendizaje
-Promover la investigación
-Asumir como docente el rol de mediador y poner a los alumnos como protagonistas
-Emplear estrategias de enseñanza y aprendizaje.
-Elaborar productos tangibles o intangibles que promuevan y evidencien el logro de los aprendizajes
-Emplear la heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación
¡Esperamos que la información te sea de utilidad al momento de diseñar tus secuencias didácticas!
Estimados docentes: Todos estamos de acuerdo en que al colegio se va a estudiar comunicaciones, matemáticas, historia, ciencias. Pero también es un ámbito en el que niños y adolescentes aprenden, a través de la experiencia, a respetarse mutuamente y a respetar a aquellas entidades sociales que no tiene relación directa con ellos, por razones cronológicas o incluso por estar fuera de la escuela (sus profesores, otras instituciones, áreas públicas, autoridades).
El respeto en la escuela es fundamental para que la convivencia durante los once años de estudio deje experiencias positivas que determinen un desarrollo de la personalidad adecuado, sin distorsiones. El respeto tiene muchas aristas: desde el autorrespeto es decir, el respetarse uno mismo no permitiéndose comportamientos impropios, hasta el respeto por los compañeros. Especial atención en los colegios mixtos se debe dar al respeto a la mujer. Y en colegios de varones, el tratamiento de este tema es también vital paraevitar la deformación de actitudes y formas de pensar que puedan crear perfiles de potenciales abusadores o personalidades misóginas, elementos de patología que un buen colegio, con asesoría experta psicológicamnte, debe saber evitar.
Las familias tienen también mucho que ver en el desarrollo de una actitud respetuosa en las aulas. Muchas veces las familias que padecen desvinculación emocional con sus hijos terminan saboteando la educación en el respeto, ya que en casa las cosas no funcionan bien. El maestro debe estar apto y capacitado para saber manejar estos casos. A veces, la presencia de agentes perturbadores pueden también dar pie a que, en la escuela, a causa de la presión social y la necesidad de reconocimeinto, se formen patrones de conducta qe irrespeten el ordenamiento social, la vía pública, etc.
Por ello una buena educación será aquella que rescate y promueva, por encima de otro valores, el respeto como insumo fundamental para un proceso de enseñanza-aprendizaje que sea positivo y óptimo para la sociedad del futuro.
Para promover el respeto en la escuela cada miembro deberá colocar un granito de arena desde el momento de llegada hasta la hora de salida. El respeto debe ser línea fundamental entre maestros, alumnos, personal administrativo y obrero.
Entre las normas que se deben cumplir para lograr las relaciones armónicas tenemos:
Respetar a todas las personas que conforman tu escuela.
No permitir por ningún motivo la crítica, chisme, burla o juicios ante los compañeros, maestros, personal o cualquier otra persona que se encuentren en la escuela.
Fomentar la integración, la comunicación y el trabajo en equipo ayudándose a conocerse y valorar la riqueza de cada uno.
Enseñar a pedir prestadas las cosas que se necesiten a cuidarlas y regresarlas a tiempo y en buen estado.
Enseñarles a participar en los juegos respetando las reglas.
Exigir el cumplimiento fiel del reglamento del colegio y el cuidado de las instalaciones.
Propiciar el respeto a los demás compañeros en el salón de clase. Cuando alguien hable escucharle con atención, respetar el turno, esperar el propio turno para hablar.
Reconocer las cualidades de cada compañero en público y felicitarlo por ellas, ayudando a todos a valorar las cualidades de los demás.
Valorar el trabajo y servicio de las personas que laboran en el colegio, en la limpieza, orden, oficinas.
La distribución de un salón de clases
debe ser flexible y satisfacer las necesidades de distinto propósitos educativos.
En el proceso enseñanza-aprendizaje, el maestro y el alumno son los
protagonistas, pero existen componentes secundarios que ejercen una influencia
significativa en la calidad de la experiencia educativa, uno de los más
importantes, es el aula.
El punto de partida
La relevancia del lugar donde se aprende es algo en
lo que la mayoría de los expertos y autoridades educativas están de acuerdo.
Joan Young, experta en educación y desarrollo infantil, detalla lo que se
espera de un salón de clase para habilitar el aprendizaje.
“Un ambiente positivo en el que los estudiantes
tengan un sentido de pertenencia, puedan confiar en otras personas, se sientan
impulsados a tomar desafíos, hacer preguntas.”
Esta descripción es concisa y de
carácter atractivo, no deja dudas acerca de lo que debe tener un lugar de
aprendizaje, sin embargo, es muy general y pone de manifiesto un
cuestionamiento importante en la discusión acerca del salón de clases.
Si bien, hay consenso en la
experiencia que queremos extraer de nuestros espacios educativos, sabemos que
las actividades que se realizan en el aula son muy variadas, y no podemos
hablar de un modelo unitalla en cuanto a la distribución de los lugares de estudio.
Lo que sí es posible es desarrollar estrategias que hagan el mejor uso del
espacio en cada situación específica que surja de las necesidades educativas.
Diálogo o verticalidad
Uno de los principales dilemas cuando
discutimos la influencia del salón de clase, parte de la relación que fomenta
entre el maestro y los estudiantes. Una tradicional disposición en hileras, por
ejemplo, ejerce una interacción vertical entre quien imparte el conocimiento y
quien lo recibe. En esta distribución, el maestro está en el frente,
estableciendo un vínculo jerárquico con sus educandos, acomodados en bloques,
que aún si conforman un ambiente ordenado y práctico, no facilitan la
comunicación bilateral.
El propósito de esta alineación es
que el maestro hable y los estudiantes escuchen, lo cual puede ser muy
provechoso en algunas instancias, pero en otras, donde la participación y
la colaboración son necesarias, esta distribución trabaja en contra.
Un acomodo semicircular, por otro
lado, habilita la democratización de la experiencia educativa. Un estudio
realizado en Alemania, en el que participaron estudiantes de cuarto grado,
comprobó los diferentes efectos de una distribución lineal y una semicircular.
Dividieron un grupo en dos para que
cada uno probara uno de estos dos acomodos, los resultados mostraron que las
preguntas y participación tuvieron más reincidencia en el arreglo semicircular,
que en el lineal. Esta conclusión invita a una pregunta trascendental:
¿Entonces, cómo aprenden mejor los alumnos?
Escuchar para mejorar
La mayoría de los maestros ha pasado
por esa difícil dinámica de asignar asientos, decidir junto con los estudiantes
quién se sentará dónde, y qué más va a haber en el salón de clases. Si va tener
arte, o libros, si contarán con una mascota de la clase, si van a decorar, los
colores y texturas que van a utilizar y todos los demás elementos que conforman
un espacio educativo
Incluir a los estudiantes en este
proceso es indispensable, pero no siempre los resultados son favorables o
productivos a largo plazo. Discernir entre lo que el grupo quiere y lo que el
grupo necesita es difícil. Stephen Heppell, especialista en innovación
educativa habla de cómo canalizar a los estudiantes para conseguir mejor
retroalimentación.
En 2015 Heppell hizo a los alumnos de
los colegios SEK una pregunta: ¿Podrías mejorar tu aprendizaje? No les preguntó
dónde querían sentarse ni de qué color querían tapizar el muro del salón, a
grandes rasgos no les preguntó su opinión; más bien retó sus habilidades para
la investigación e incentivó su pensamiento crítico, pidió a los estudiantes
que revisaran los métodos, distribución y estructura de diferentes escuelas,
con el fin de descubrir qué era lo que hacían mejor, los resultados fueron
esclarecedores.
El ejercicio reveló una posición de
verticalidad excesiva en la manera en la que tradicionalmente se ejerce la
educación y la falta de pensamiento crítico en los esfuerzos de mejora, uno de
los alumnos de Heppel declaró: "He ido a siete colegios diferentes y esta
es la primera vez que alguien me pregunta '¿cómo podemos mejorar?"
La clave, no es solo preguntar a alumnos y maestros
qué es lo que funciona o no en materia de distribución del aula, para encontrar
una respuesta útil y duradera es necesario hacer uso crítico de los estudios, observar
constantemente las nuevas tendencias, medir su efectividad, establecer un
diálogo con los estudiantes sustentado en lo que ellos mismos observan y
distinguen. Estas son las acciones que propician el mejor ambiente para educar
y aprender.